El concepto de bocina (del latín bucīna) tiene varios usos y aceptaciones. Se trata, por ejemplo, de un instrumento de metal en forma de trompeta, que presenta una embocadura para colocar los labios y hablar desde lejos. Bocina también es un instrumento que se hace sonar de forma mecánica en los automóviles y en otros vehículos.
En varios países, se denomina bocina a la parte de los teléfonos a la cual se debe acercar la boca para hablar y al pabellón con que se reforzaba el sonido en los gramófonos.
Por otra parte, bocina es sinónimo del instrumento musical conocido como cuerno y de la caracola que produce un sonido similar al de la trompa.
En su uso más usual, el término bocina (o claxon) se refiere al instrumento compuesto por una pera de goma y una trompeta. Cuando se presiona la pera, sale aire por la trompeta, lo que crea sonido. En la actualidad, el mecanismo ha sido sustituido por un dispositivo que funciona mediante la energía eléctrica.
La bocina de los coches se ha constituido como uno de los principales factores de contaminación sonora o acústica. Suele utilizarse de forma indiscriminada, sin respeto por las demás personas.
Sin embargo, la función de la bocina en los vehículos debe ser evitar posibles accidentes, avisar sobre la posición del coche a quien intenta incorporarse a la vía y señalizar la circulación. Los psicólogos han advertido que la bocina se utiliza, en muchas ocasiones, como un símbolo de poder o como una forma de desahogar frustraciones.