La palabra bomba proviene del latín bombus, que significa “ruido”. El término tiene diversos usos y muchas aceptaciones de acuerdo a la región geográfica. Uno de los usos más habituales refiere al artefacto explosivo cuya explosión, por lo general, puede ser controlada.
Existen bombas con reloj, con sensores de presión o que se activan mediante un control remoto, por ejemplo. De esta manera, es posible decidir en qué momento se producirá el estallido.
Entre los diversos tipos de bomba, puede mencionarse a las bombas racimo, que son aquellas que están cargadas con submuniciones. Las bombas atómicas, por su parte, obtienen grandes cantidades de energía a través de reacciones nucleares.
Las llamadas bombas caseras, que pueden fabricarse sin demasiada complejidad y con escasos conocimientos y materiales, tienen al diseño más popular en las bombas molotov, un artefacto que promueve la expansión de ciertos líquidos inflamables.
En otro sentido, se conoce como bomba al suceso extraordinario que produce asombro: “La noticia bomba de la semana ha sido la sorpresiva muerte del cantante Michael Jackson”, “La renuncia del entrenador del equipo fue una bomba entre los jugadores”.
Un tambor de gran tamaño que se toca con una maza, el buque de poco calado que se utiliza para carga, la maquina para impulsar agua u otro líquido, los surtidores de gasolina y los versos improvisados que se recitan en ciertas fiestas populares también reciben el nombre de bomba: “Estamos en problemas: se ha roto la bomba de agua”, “Tenemos que encontrar una bomba urgente o no podremos continuar con nuestro viaje”.