Definición de concupiscencia

El término latino concupiscentia llegó al castellano como concupiscencia. El concepto está vinculado a la moral y alude al anhelo exagerado de satisfacer deseos terrenales, alejados de lo espiritual o de lo profundo.

Concupiscencia

La idea de concupiscencia aparece con frecuencia en el terreno de la religión. Para los cristianos, la concupiscencia está dada por aquellos deseos que no resultan gratos a Dios. El ser humano, a partir del pecado original, tendría una propensión a actuar de manera alejada al mandato divino: por eso, para acercarse a Dios, es necesario controlar la concupiscencia.

Puede decirse que la concupiscencia es el deseo desmedido de satisfacción carnal. Este apetito, que suele relacionarse con lo sexual, resulta opuesto a lo racional. Lo concupiscente gratifica los sentidos, mientras que la razón –indican los cristianos– debe subordinarse a Dios.

La concupiscencia, en definitiva, es la tendencia a incurrir en el pecado. Es importante tener en cuenta que, en la moral cristiana, el disfrute libre de la sexualidad es condenado. Por eso lo concupiscente es pecaminoso y se opone a Dios. Los impulsos internos, en este marco, deben manejarse de manera racional y con prudencia para no alejarse del camino de Dios, sostienen los cristianos.

La teología indica que la concupiscencia no es un pecado en sí misma, sino que es el origen del acto pecaminoso. La concupiscencia, engendrada en el pecado original, es la tentación a obrar de manera incorrecta. Si el hombre se corrompe y cae en la tentación, se entrega al mal, siempre de acuerdo a la moral del cristianismo.

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Referencias

Autor: Julián Pérez Porto. Publicado: 2016.
Definicion.de: Definición de concupiscencia (http://definicion.de/concupiscencia/)