Del latín correctĭo, el término corrección hace referencia a la acción y efecto de corregir, es decir, de enmendar un error o fallo. Por ejemplo: “Debo realizar la corrección de este texto antes de enviarlo al editor”.
También se conoce como corrección al proceso de control y cambio que una autoridad realiza sobre una evaluación o un texto. En este sentido, los profesores son los encargados de corregir los exámenes que les realizan a sus alumnos, mientras que un editor es quien suele corregir los artículos realizados por un escritor o un periodista: “La corrección del examen estará lista para mañana”, “Estoy cansado de que la corrección sea tan estricta”.
Corrección es, por otra parte, la cualidad de correcto. Por eso permite nombrar a aquel o aquello que está libre de errores o defectos: “Carlos se ha comportado con mucha corrección”, “El libro no mereció ninguna corrección de mi parte”.
En la retórica, la corrección o epanortosis es una figura que se utiliza cuando, tras haber pronunciado una palabra o cláusula, se dice otra para corregir lo precedente y ampliar o explicar el concepto: “Eres muy inteligente, que digo, eres un verdadero genio”.
En Argentina, se conoce como corrección a un conjunto de hormigas carnívoras que se desplazan en grandes columnas.
Por último, puede mencionarse que “Corrección” es un grabado del pintor español Francisco de Goya, que fue publicado en 1799 como parte de la serie “Los caprichos”. La intención de Goya con esta serie de grabados fue satirizar a la sociedad española de finales del siglo XVIII.