El termino criterio tiene su origen en un vocablo griego que significa “juzgar”. El criterio es el juicio o discernimiento de una persona. Por ejemplo: “A mi criterio, el árbitro tendría que haber sancionado falta contra el arquero”, “El criterio artístico de estas polémicas obras es cuestionado por muchas personas”.
El criterio, por lo tanto, es una especie de condición subjetiva que permite concretar una elección. Se trata, en definitiva, de aquello que sustenta un juicio de valor.
Una misma situación puede entenderse de formas distintas de acuerdo al criterio. Si una madre le da una bofetada a su hijo cuando éste la desobedece, algunas personas estarán de acuerdo y otras condenarán la acción. De acuerdo al criterio del primer grupo, la bofetada supone un castigo que sirve como lección y mejora la conducta del niño. Quienes no están a favor, en cambio, tendrán un criterio diferente al creer que el castigo físico nunca es positivo.
Un criterio también es un requisito que debe ser respetado para alcanzar un cierto objetivo o satisfacer una necesidad. Los criterios de textualidad señalan las reglas que deben ser cumplidas para considerar que un conjunto de oraciones constituye un texto. Estos criterios son la aceptabilidad, la cohesión, la coherencia, la informatividad, la intencionalidad, la intertextualidad y la situacionalidad. Esto quiere decir que si varias oraciones o párrafos aparecen en un mismo contexto y cumplen con estos criterios, el contenido puede considerarse como un texto. De lo contrario, puede tratarse de palabras o frases aisladas que carecen de sentido como unidad.