El término crónica tiene su origen en el latín chronĭca, cuyo antecedente etimológico se haya en el concepto griego kronika biblios. El término hace referencia a un relato que narra acontecimientos según su organización cronológica.
Por ejemplo: “Cuando leí por primera vez las crónicas de Marco Polo, quedé fascinado”, “El diario El Vespertino publicó una interesante crónica sobre el partido de ayer”, “Las crónicas de la cumbre señalan que el mandatario uruguayo se retiró ofuscado”.
Una crónica, por lo tanto, puede ser una nota periodística publicada en un diario o una revista, o una información que se transmite vía televisión o radio y que trata sobre alguna cuestión de la actualidad.
La crónica puede considerarse como un género literario cuyos textos narran situaciones de acuerdo al orden en el que sucedieron, apoyándose en testimonios de testigos. Quien se encarga de recopilar y narrar hechos se conoce como cronista.
En este sentido, los cronistas de Indias eran los autores que, tras la llegada europea a America, se dedicaron a describir las costumbres de los aborígenes que habitaban en el suelo americano.
Cuando el término se aplica a una enfermedad o a una dolencia, el concepto de crónica procede del latín chronĭcus y se refiere a lo que es frecuente o permanece en el tiempo.
Se denomina enfermedad crónica, por lo tanto, a una patología cuya curación no puede anticiparse o directamente nunca se concretará, por lo que permanecerá en el organismo del paciente. No existe, de todas maneras, un plazo específico que convierta a una enfermedad en crónica.