Culto procede del latín cultus y tiene varios usos y significados. Como adjetivo, el término culto permite nombrar a quien está dotado de los conocimientos que provienen de la instrucción o de la cultura. Por ejemplo: “Don Ramírez es un hombre muy culto que lee un libro por semana”, “En medio de una entrevista de trabajo debes expresarte con lenguaje culto y evitar los términos groseros”, “Este es un pueblo culto ya que hace más de una década que reglamentó la educación secundaria obligatoria”.
En este sentido, las groserías, las vulgaridades, las obscenidades y todas aquellas cuestiones que delaten una carencia cultural son opuestas a la noción de culto.
Un culto también es un homenaje externo que el cristiano dedica a Dios, a la Virgen o a los santos. El culto se compone de los ritos y las ceremonias con que se tributa dicho homenaje: “Juan profesa un culto umbanda poco habitual por estas tierras”, “La Secretaria de Culto de la Nación informó que las fiestas patronales tendrán lugar a finales de mes con actos en diversas partes del país”.
El culto es, por otra parte, la admiración de que son objeto ciertas cosas: “El cantante rindió culto a la juventud en su nuevo disco, con letras sobre aquellos años felices”, “Los paisajes de la provincia constituyen un culto a la belleza y a la naturaleza”, “Algunas personas parecen rendir culto a la estupidez y premian las propuestas más degradantes”.
Culto, por último, puede utilizarse como sinónimo de cultivo para hacer mención a las plantas o tierras cultivadas.