Se conoce como destino a la fuerza sobrenatural que actúa sobre los seres humanos y los sucesos que éstos enfrentan a lo largo de su vida. El destino sería una sucesión inevitable de acontecimientos de la que ninguna persona puede escapar. Por ejemplo: “Yo tendría que haber viajado en el avión que cayó al océano: el destino quiso que me salve”, “El destino se ensañó con el actor que sufrió la muerte de sus dos hijos”.
La existencia del destino supone que nada ocurre por azar sino que todo tiene una causa ya predestinada, es decir, los acontecimientos no surgen de la nada sino de esta fuerza desconocida.
La corriente filosófica del determinismo señala que todos los pensamientos y acciones humanas se encuentran causalmente determinados por una cadena de causa y consecuencia. Para el determinismo fuerte, no existe ningún suceso que sea azaroso, mientras que el determinismo débil sostiene que existe una correlación entre el presente y el futuro sometida la influencia de sucesos aleatorios.
Para muchas religiones, el destino es un plan creado por Dios que no puede ser alterado por los seres humanos. El cristianismo, en cambio, no cree que exista una predestinación absoluta y sostiene que Dios ha dotado al hombre del libre albedrío (el poder para tomar sus propias decisiones).
En otro sentido, menos filosófico y simbólico, el destino es un punto de llegada o una meta: “Mañana salimos de viaje con destino a las playas del Caribe”, “Necesito un boleto con destino a Mar del Plata”.
- Definiciones relacionadas:
- Definición de determinación
- Definición de causalidad
Definición siguiente >> |
Definición.de