La palabra extranjero proviene del francés antiguo estrangier y se refiere a aquel o aquello que es originario o que viene de un país de otra soberanía. El término también se refiere al natural de una nación con respecto a los naturales de cualquier otra y a toda nación que no es la propia (por ejemplo, “Voy a viajar al extranjero”).
En este sentido, un argentino será un extranjero en España (o en cualquier otro país que no sea Argentina), mientras que un español será un extranjero en Argentina (y en toda nación que no sea España).
La noción de extranjero obedece a la soberanía política, por lo que no está directamente vinculada con lo social o lo cultural. Un argentino que nació en la ciudad de Buenos Aires puede sentirse más identificado con un uruguayo que nació en Montevideo que con otro argentino que nació en Jujuy, por ejemplo, ya que los costumbres y hábitos de una metrópoli pueden ser similares aunque los países sean diferentes.
Por otra parte, hay personas que cuentan con doble nacionalidad, lo que da lugar a que se sientan (y sean considerados) como ciudadanos de dos países a la vez. Un hombre que nació en Perú pero que vivió los últimos cincuenta años en Colombia y que se ha nacionalizado colombiano puede ser considerado extranjero tanto en su tierra natal como en su tierra adoptiva.
Cabe destacar que los extranjeros suelen ser discriminados por las diferencias culturales, sociales, religiosas o raciales con los nacionales del país de acogida, pese a que dicha actitud, además de ser condenable desde el punto de vista moral, está penada por ley.