La palabra fábula proviene del término latino fabŭla. Tal como explica el diccionario de la Real Academia Española (RAE), se trata de un breve relato ficticio, en prosa o en verso, que tiene una intención didáctica frecuentemente manifestada en una moraleja final. En la fábula pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados.

FábulaPor otra parte, explica la RAE, la fábula es cada una de las ficciones de la mitología, la trama argumental de las obras de ficción y un rumor o habladuría. También se utiliza el concepto para hacer referencia a la relación falsa, mentirosa y carente de todo fundamento, y a la ficción artificiosa con que se encubre o se disimula una verdad.

En cuanto a su faceta literaria, las fábulas son composiciones breves que concluyen con una enseñanza o moraleja de carácter instructivo. Las fábulas se diferencian de los apólogos en que éstos son más generales.

Las fábulas nacen en la Antigüedad grecorromana, cuando los esclavos pedagogos las utilizaban para enseñar conducta ética a los niños que educaban. Sus moralejas se basaban en la moral del paganismo, que suponía que era imposible cambiar la condición natural de las cosas. En cambio, con el cristianismo, las fábulas pasaron a difundir la posibilidad de un cambio en la naturaleza humana, con un juicio moral incluido.

A partir del siglo XIX, la fábula se convirtió en uno de los géneros literarios más populares, con una ampliación de temas y la publicación de diversas colecciones especializadas.

El término fábula también se utiliza como un adjetivo coloquial que destaca algo como muy bueno o extraordinario (“La fiesta de anoche estuvo de fábula”).