El concepto de formación proviene de la palabra latina formatĭo. Se trata de un término asociado al verbo formar (otorgar forma a alguna cosa, concertar un todo a partir de la integración de sus partes).
Por ejemplo: “La formación de las nubes se produce por la acumulación del vapor de agua”, “El entrenador todavía no comunicó la formación del equipo”.
La formación también refiere a la forma como aspecto o características externas (“Es un animal de excelente formación”) y a la acumulación de piedras o minerales que comparten ciertos rasgos en su geología.
En el ámbito militar, por otra parte, la formación es una agrupación de las tropas por algún motivo: “La formación enemiga avanza hacia el norte”.
En la actualidad, la noción de formación suele ser asociada a la educación o la capacitación, sobre todo a nivel profesional. La formación de una persona, por lo tanto, está vinculada a los estudios que cursó, al grado académico alcanzado y al aprendizaje que completó ya sea a nivel formal o informal: “Tenemos que contratar a un ejecutivo de buena formación para que nos ayude a sacar adelante a esta empresa”.
La formación puede ser básica (como completar la escuela) o mucho más avanzada (un título universitario, un postgrado, etc). También puede incluirse dentro de la formación a los conocimientos que se adquieren con la práctica a partir de la experiencia laboral. En este sentido, una persona que trabajó durante quince años en un taller mecánico es probable que tenga una buena formación para resolver problemas en un automóvil, aún cuando no tenga un título o un grado que lo acredite.