Se denomina frecuencia a la repetición menor o mayor de un suceso. Por ejemplo: “En esta ciudad llueve con demasiada frecuencia”, “El protagonista equivoca la letra con frecuencia”.
El término proviene del latín frequentĭa y también permite hacer referencia a la cantidad de veces que un proceso periódico se repite por unidad de tiempo. El Sistema Internacional señala que las frecuencias se miden en Hertz (Hz), una unidad que lleva el nombre del físico alemán Heinrich Rudolf Hertz. Un Hz es un suceso que se repite una vez por segundo; por eso, la unidad también se conoce como ciclo por segundo (cps).
Otras unidades vinculadas a las frecuencias son las revoluciones por minuto (rpm), los radianes por segundo (rad/s) y los golpes por minuto (bpm). Los bpm se utilizan para medir los latidos del corazón o el tempo de la música.
En las telecomunicaciones, la banda de frecuencia es el intervalo de frecuencias entre dos límites establecidos que condicionan su aplicación. Cabe destacar que la frecuencia mantiene una relación inversa con la longitud de onda: a mayor frecuencia, menor longitud y viceversa.
La audiofrecuencia abarca a todas las ondas cuyas frecuencias se encuentran entre los 20 y los 20.000 Hz, lo que quiere decir que son audibles por el oído humano. Los infrasonidos se encuentran por debajo de las audiofrecuencias, mientras que los ultrasonidos se sitúan por encima; por lo tanto, son inaudibles para los seres humanos.
Para la estadística, la frecuencia es el número de elementos comprendidos en un intervalo con una distribución determinada.