Una fresa o frutilla es una planta perenne de la familia de las Rosáceas, cuyo fruto es comestible. La planta presenta tallos rastreros, con estolones, hojas vellosas y flores blancas o amarillentas. El fruto mide cerca de un centímetro de largo, es rojo, tiene sabor dulce y presenta un aroma característico.
El fruto de la fresa es un eterio, un receptáculo floral carnoso que presenta una gran cantidad de aquenios (frutos secos). Esta característica hace que la fresa también sea un poliaquenio (alberga muchos frutos).
La frutilla es una fuente de vitamina C, vitamina P, hidratos de carbono, potasio, magnesio, calcio y agua. Se estima que 100 gramos de fresa incluyen 34,5 calorías.
La gastronomía utiliza a las fresas en mermeladas, jaleas y helados. También se usan en pasteles y tartas, o para elaborar licores. Las fresas pueden ser ingeridas con azúcar y/o crema como postre, al final de la comida.
Es importante tener en cuenta que existen unas veinte especies de fresas, que presentan un número de cromosomas variable. Las fresas silvestres son diploides (tienen dos pares de siete cromosomas). A mayor cantidad de cromosomas, mayor resistencia.
En otro de sus usos, el término fresa es un adjetivo que señala el color rojo semejante al del mencionado fruto. Por ejemplo: “Mi madre me ha regalado una camiseta color fresa”, “Necesito un mantel fresa que combine con mis cortinas”.
Por otra parte, una fresa es una herramienta con cuchillas que funciona mediante un movimiento circular continuo. Se utiliza para labrar metales o realizar cortes múltiples.