El concepto de funcionalismo aparece en diversas ciencias y ramas del arte para nombrar a la corriente que anuncia la preponderancia de los componentes formales y utilitarios. EL término puede referirse, por lo tanto, a una doctrina de la arquitectura, una escuela de la lingüística o un movimiento de la psicología, por citar algunos casos.

A nivel general, puede decirse que el funcionalismo es una escuela de las ciencias sociales, cuyo origen se remonta a los años ’30. Esta teoría se encuentra vinculada a pensadores como el francés Émile Durkheim y los norteamericanos Talcott Parsons y Robert Merton, entre otros.
El movimiento funcionalista tiene como principal característica una visión que se centra en lo empírico y en la importancia de la labor práctica. Esto favoreció el desarrollo de disciplinas como la antropología científica, con especialistas que se dedicaron a viajar por todo el mundo para desarrollar sus trabajos directamente en el campo de estudio.
La teoría del funcionalismo está basada en la teoría de sistemas y supone que la organización de la sociedad en un sistema exige la resolución de cuatro cuestiones esenciales: el control de las tensiones, la adaptación a un entorno, la búsqueda de un objetivo común y la integración de las distintas clases sociales.
En las ciencias de la comunicación, la teoría funcionalista surge a comienzos del siglo XX. De acuerdo a esta concepción, los medios de comunicación pretenden generar algún tipo efecto en quien recibe el mensaje, por lo que buscan la persuasión. Estos receptores, además, presentan ciertos requerimientos que los medios tienen que atender.