Haya es un árbol caducifolio de la familia de las Fagáceas que puede alcanzar una altura de 30 metros. Se caracteriza por su tronco grueso de corteza gris, ramas altas, copa redonda y hojas oblongas de punta aguda y borde dentellado. El fruto de el haya es el hayuco, mientras que la madera de este árbol es de color blanco rojizo y famosa por su resistencia.
El haya necesita crecer en suelos fértiles, prefiriendo aquellos con bastante presencia de cal. El árbol requiere de abundantes precipitaciones ya que su tasa de transpiración es elevada. El haz del haya suele colocarse en posición horizontal para captar la mayor cantidad de luz posible. De este modo, es difícil que puedan subsistir otras plantas en sus alrededores. En ciertos bosques, el haya comparte el terreno con abetos u otras especies caducifolias.
El haya es un árbol longevo, que crece con lentitud y se multiplica por semillas. Una vez que logra crecer se vuelve muy resistente. Los árboles de haya se utilizan para dar sombra en los espacios de gran extensión. Su madera, por otra parte, es muy popular en la carpintería, la tornería y la ebanistería.
Las flores de haya tienen propiedades medicinales y se utilizan en diversos remedios. Estas propiedades fueron descubiertas por el médico galés Edward Bach, el creador de las famosas Flores de Bach.
La Haya, por último, es la capital administrativa de los Países Bajos. En esta ciudad funciona la Corte Internacional de Justicia, entre otras instituciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).