Definición de hemorragia

Hemorragia procede del latín haemorragĭa que, a su vez, tiene su origen en un vocablo griego. Este vocablo griego se encuentra conformado por dos partes claramente diferenciadas: el término “haima”, que puede traducirse como “sangre”, y el elemento “-rrhagia”, que se empleaba para referirse a un excesivo e inesperado flujo de algún tipo de fluido.

Hemorragia

El término se utiliza para nombrar al flujo de sangre que se genera a partir de la rotura de los vasos sanguíneos.

Por ejemplo: “La enfermera está preocupada porque no logra detener la hemorragia”, “Tras el golpe, la hemorragia fue evidente y sus ropas comenzaron a teñirse de rojo”, “Esta mañana tuve un accidente automovilístico, pero por suerte sólo me golpeé un brazo y tuve una pequeña hemorragia en la mano”.

Se entiende como hemorragia, por lo tanto, a la salida de la sangre fuera del sistema cardiovascular. La pérdida de sangre, de todos modos, pude ser externa (cuando se produce una ruptura de la piel) o interna (si la sangre gotea desde un vaso sanguíneo pero se mantiene en el interior del cuerpo). Otra posibilidad es que la hemorragia fluya a través de un orificio natural del cuerpo, como las fosas nasales, la boca o la vagina.

Además de todo lo expuesto, merece la pena conocer estos otros datos de interés acerca de la hemorragia:
• Si es externa, la mejor manera de ponerle fin es aplicar directamente una presión sobre ella. De esta manera se conseguirá detenerla.
• Es habitual que personas que tengan problemas de hemofilia e incluso que estén tomando anticoagulantes puedan sufrir hemorragias. En esos casos, aquellas deben acudir a un centro hospitalario.
• Cuando por un accidente o una situación no habitual se produzca la necesidad de tener que asistir a una persona que sufre una hemorragia, antes de que lleguen los sanitarios, hay que seguir unas normas. Entre ellas están el presionar la herida para controlar el sangrado y hacerlo usando guantes para evitar contagios de cualquier enfermedad o infección. Para acometer esa presión habrá que recurrir al uso de un trozo de tela limpio o una prenda que no esté sucia.
• En una atención de primeros auxilios a una persona que tiene una hemorragia también es fundamental mantenerla tumbada e intentar calmarla.
• En el caso de hemorragias de tipo interno, hay que saber que los principales síntomas que las indican son un fuerte dolor abdominal, hinchazón, cambios en el color de la piel después de varios días de haber sufrido una lesión…

De acuerdo al tipo de vaso sanguíneo que se ha dañado, es posible distinguir entre hemorragias arteriales, hemorragias venosas y hemorragias capilares. La hemorragia arterial es la más grave: supone una lesión en una arteria y la sangre sale expulsada con fuerza, aunque en chorros intermitentes.

La hemorragia venosa implica sangrado desde alguna vena lesionada. El flujo sanguíneo es continuo pero carece de fuerza. La hemorragia capilar, por último, es la más frecuente y se produce a partir de la rotura de un capilar (los vasos más abundantes y donde la sangre circula con menor presión).

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y María Merino. Publicado: 2011. Actualizado: 2014.
Definicion.de: Definición de hemorragia (http://definicion.de/hemorragia/)