Laico es aquello que no tiene órdenes clericales. El término proviene del vocablo latino laĭcus y también permite nombrar al cristiano que no es miembro del clero.
El concepto adquirió mayor importancia para la Iglesia Católica a partir del Concilio Vaticano II realizado en 1959, cuando se reconoció la vocación religiosa del laico a través de la santificación de sus obligaciones como cristiano. Este supone que el laico, pese a no ser clérigo, tiene que ejercer la evangelización y desarrollar sus tareas cotidianas de acuerdo a los preceptos de Jesucristo.
El laico, en otras palabras, es un cristiano que ejerce su misión religiosa fuera del ámbito clerical. Se trata de sujetos bautizados que pertenecen a la Iglesia pese a no haber recibido el sacramento de la orden sacerdotal.
El adjetivo laico, por otra parte, se refiere a aquello que es independiente de cualquier organización religiosa. Por ejemplo: “El Estado argentino es laico y, si bien escucha a todos los credos, no acepta los decretos morales de ninguna religión”, “Quiero que mis hijos sean criados en libertad a través de la enseñanza laica”.
Se conoce como laicismo a la ideología o movimiento político que defiende y promueve la organización social independiente de las órdenes religiosas. La noción de Estado laico surgió a partir de la separación entre las instituciones estatales y aquellas pertenecientes a la Iglesia.
Para los laicistas, el orden social debe depender de la libertad de conciencia y no de la imposición de valores o normas morales que estén vinculadas a una religión. De todas maneras, no condenan la existencia de los valores religiosos.