Algunos conceptos pueden conocerse con distintos nombres, especialmente si se aceptan las denominaciones de otras lenguas. Eso es lo que sucede con la noción de mapa de bits, que también aparece mencionada como bitmap, pixmap, imagen matricial o imagen rasterizada.
Se trata de aquellas imágenes que se forman a partir de puntos o píxeles dispuestos en un rectángulo o tabla denominado raster. Cada píxel presenta uno o más valores que describen un color, el cual es visualizado a través de la pantalla de la computadora (ordenador) o de otro dispositivo.
La idea de raster proviene del latín rastrum (“rastrillo”), que a su vez deriva de radere (“raspar”). De acuerdo a la cantidad de píxeles incluida en el mapa de bits, queda determinada la resolución de la imagen. Los mapas de bits, por otra parte, pueden definirse según la cantidad de colores que puede presentar cada uno de los píxeles.
¿Que quiere decir esta información? Que una imagen que dispone de una resolución de 640 x 480 píxeles será más pequeña que aquella que tiene 1280 x 1024. La calidad, de todas maneras, no tiene que ver con estos datos.
Si la idea es centrarse en la calidad de imagen del mapa de bits, debemos dirigir la atención a la cantidad de bits de color presente en cada píxel. El bitmap capaz de almacenar 24 bits de información de color por punto tendrá una mayor variedad de matices que aquel de 16 bits por píxel.
La principal característica de los bitmaps, en definitiva, es que almacenan el color en cada punto. Esto los diferencia de las imágenes vectoriales, que se encargan de representar un gráfico a través de distintos objetos geométricos.