Un mapa es una representación de una cierta porción de territorio que se plasma a través de un esquema o dibujo. Mental, por otra parte, es un adjetivo que refiere a la mente (una dimensión del pensamiento o la capacidad de raciocinio).
El concepto de mapa mental, por lo tanto, está vinculado al diagrama o bosquejo que se desarrolla con la intención de reflejar conceptos o actividades que se hallan vinculados a una idea principal o a un término clave. Estos conceptos se disponen en los alrededores de la palabra principal, creando una red de relaciones.
La finalidad de los mapas conceptuales es, por lo tanto, clasificar las ideas y facilitar su observación en un documento. De este modo, se trata de una herramienta útil para organizar datos y para estudiar un cierto tema.
El inglés Tony Buzan suele ser señalado como el responsable del desarrollo de esta técnica que contribuye al refuerzo de los vínculos sinápticos que se establecen entre neuronas. De acuerdo a los expertos, el uso de los mapas mentales ayuda a generar enlaces electroquímicos en el cerebro al concentrar la capacidad cognitiva en un mismo elemento.
La disposición de las ideas en forma de radio, por otra parte, permite que la persona se acerque de manera reflexiva a los datos, eliminado el primer estímulo de generar un determinado marco propio para la tarea en cuestión.
Los componentes de un mapa mental se agregan intuitivamente de acuerdo a su relevancia. Esta tarea contempla, de manera simultánea, la organización de los conceptos en diversas áreas y sectores, constituyendo una representación visual que favorece a la memoria.
A la hora de crear un mapa mental, lo mejor es emplear pocas palabras y comenzar la tarea colocando el concepto central en el centro de una hoja.