Entre los múltiples usos del término modelo, se encuentra aquel que asocia el concepto a una representación o un esquema. Atómico, por su parte, es lo que está vinculado al átomo (la cantidad más pequeña de un elemento químico que es indivisible y que tiene existencia propia).
Un modelo atómico, por lo tanto, consiste en representar, de manera gráfica, la materia en su dimensión atómica. El objetivo de estos modelos es que el estudio de este nivel material resulte más sencillo gracias a abstraer la lógica del átomo y trasladarla a un esquema.
Existen distintos tipos de modelos atómicos. El modelo atómico de Bohr o de Bohr-Rutherford, por ejemplo, es un modelo cuantizado del átomo que se desarrolló para dar explicación a la forma en que los electrones logran trazar órbitas que resultan estables en torno al núcleo. Este modelo funcional no se basa en la representación física del átomo: se orienta, en cambio, a usar ecuaciones para explicar su funcionamiento.
El modelo atómico de Schrödinger, por su parte, es un modelo cuántico no relativista sustentando en la resolución de la llamada ecuación de Schrödinger para un potencial electrostático con simetría esférica.
Otro modelo atómico es el de Thomson, también conocido como modelo del pudín. Se trata de una teoría propuesta por Joseph John Thomson (quien descubrió el electrón) acerca de la estructura atómica.
Por último podemos mencionar al modelo atómico de Rutherford, ideado por Ernest Rutherford para brindar una explicación sobre el resultado de sus experimentos con láminas de oro. Este físico y químico indicó que los átomos disponen de electrones y que éstos se hallan girando alrededor de un núcleo central. Dicho núcleo, para Rutherford, concentraría casi la toalidad de la masa y toda la carga positiva de un átomo.