La musa es aquello que sirve de inspiración a un artista. La noción proviene de la mitología griega, donde las musas eran deidades que habitaban en el Parnaso o en el Helicón y protegían las artes y las ciencias.
Pese a que su genealogía varía según la fuente, suele considerarse que las musas eran hijas de Zeus y Mnemósine, nacidas al pie del monte Olimpo, en Pieria. El número de musas tampoco es preciso, aunque existen nueve musas canónicas: Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsicore y Urania.
Los poetas de la antigüedad creían que las musas les presentaban los sucesos que luego relatarían en sus poemas. Por eso no dudaban en invocar a las musas, ya que consideraban que su poder los inspiraría en sus trabajos literarios.
Con el tiempo, se dejó de creer en las musas como divinidades o seres con real existencia (y, por lo tanto, las invocaciones pasaron a ser algo infrecuente). De todas formas, la noción de musa todavía permite hacer referencia a aquellas cuestiones misteriosas de la inspiración que no pueden explicarse con precisión.
Una musa puede ser, por otra parte, una persona, un objeto o una situación que incita la creación artística. Una mujer hermosa logra constituirse en la musa de un poeta sin que esto suponga un origen divino o sobrenatural de la persona en cuestión. Se trata, simplemente, de alguien que despierta pasiones en el artista, quien decide plasmar estas emociones a través de sus creaciones. La musa, por lo tanto, promueve la creación artística.