Indicar que algo no tiene existencia o que carece de veracidad es una acción que recibe el nombre de negar. El resultado de dicha acción, por su parte, se conoce como negación, un término que proviene del latín negatĭo.
La negación, por lo tanto, menciona la privación o la insuficiencia de algo. En el ámbito de la gramática, la negación es una categoría en la que se incluyen aquellos términos que se emplean para negar.
Puede considerarse que una negación es un elemento de la lingüística que se utiliza para negar una expresión o un componente de una oración. Para esto, se usa un adverbio, una locución u otra clase de palabra. A partir de la negación, se sostiene que algo no existe o que una acción no se concreta.
Es habitual que la negación se produzca a partir de la anteposición del adverbio negativo “no”. Por ejemplo: “No voy a ir a los festejos de cumpleaños de Mariana”, “No tengo más dinero en mi caja de ahorro”, “No he dicho ni una palabra al respecto”.
La negación también puede producirse con adverbios como “nunca” (“Nunca he golpeado a ese chico”) o “nada” (“La relación nada dejó en mi ser”), o mediante verbos que la implican (“Niego que haya expresado semejante cosa”, “Se rehusó a cumplir con la orden impuesta por su jefe”).
Para la psicología, la negación es uno de los mecanismos de defensa del ser humano para enfrentar un conflicto. Este mecanismo consiste en negar que el conflicto existe o que tiene incidencia sobre uno mismo.