El término patético deriva del latín pathetĭcus que, a su vez, tiene origen en un vocablo griego que significa “sensible” o “que impresiona”. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define a este adjetivo como algo que es capaz de agitar el ánimo con afectos vehementes como la tristeza, el dolor o la melancolía. Por ejemplo: “La madre de la víctima se desgarró en una patético grito de dolor”, “El gesto patético de tristeza del condenado conmovió a los presentes”.
Patético, de todas formas, tiene un uso mucho más habitual vinculado a lo grotesco y a aquello que produce vergüenza ajena. En este sentido, el patetismo está asociado a lo ridículo: “Ese hombre es patético, se la pasa inventando historias para atraer la atención de los medios”, “Ariel utilizó un disfraz patético de bebé en su fiesta de cumpleaños”, “No pude evitar reírme ante la interpretación patética que realizó de la canción”.
Como sinónimo de grotesco, patético puede ser un ataque o una descalificación hacia otra persona: “Tu conducta es patética, debería darte vergüenza”, “Nunca conocí a alguien tan patético como vos”, “La actuación del equipo argentino fue verdaderamente patética: recibió cuatro goles en diez minutos y quedó eliminado del torneo en la primera ronda”.
El nervio patético o troclear, por otra parte, es un nervio craneal que cumple con una función motora al inervar el músculo oblicuo superior del ojo. Se encuentra en el encéfalo medio (mesencéfalo) y origina un conjunto de fibras que emerge desde el velo medular rostral.