Pintoresco es un adjetivo que permite calificar a la imagen peculiar de un paisaje, una escena o una costumbre. El término refiere a las cualidades plásticas de aquello que, por sus características, podría constituirse como un buen motivo para un cuadro.
Por ejemplo: “La Boca es un barrio pintoresco, con casas multicolores y una atmósfera muy particular”, “Quedé maravillada con los pintorescos paisajes de los Alpes”, “No creo que sea pintoresco, sino más bien aburrido y poco agraciado”.
Como categoría estética, el desarrollo de la noción de pintoresco surgió en el siglo XVIII en Reino Unido, a partir del movimiento romántico. La noción procede del italiano pittoresco, que puede traducirse como “similar a la pintura”. Lo pintoresco, por lo tanto, comenzó a asociarse a la propiedad de aquello que por su belleza o singularidad resultaba digno de ser pintado y representado a través del arte.
Puede entenderse que lo pintoresco es una especie de estímulo visual que transmite una sensación de singularidad. Al observar algo que considera como pintoresco, una persona puede estimar que lo visto merecería ser reproducido en una obra artística.
En la actualidad, de todas formas, la noción de pintoresco se ha extendido. Es posible encontrar una acepción del adjetivo con connotaciones negativas, ya que puede vincularse lo pintoresco a lo chocante o estrafalario: “El hombre se presentó con un traje pintoresco que combinaba varios colores estridentes”, “Mi tío es un personaje algo pintoresco, que se expresa de una manera muy particular”, “La pintoresca escena terminó con la mujer tirada en el piso, mientras el niño se reía y el animal intentaba quitarle el paquete”.