Un préstamo es la acción y efecto de prestar, un verbo que hace referencia a entregar algo a otra persona, quien debe devolverlo en un futuro. El prestamista otorga una cosa para que quien recibe el préstamo pueda utilizarla en un periodo de tiempo. Una vez finalizado ese plazo, debe devolver la cosa prestada.
A nivel financiero, el préstamo o crédito es un dinero que se solicita a una entidad bancaria o similar. A la hora de devolver el préstamo, hay que hacerlo, por lo general, abonando intereses. Es decir: si una persona solicita un préstamo de 1.000 dólares a un banco y acuerda reintegrar el monto en el plazo de un año con una tasa del 10% de intereses, deberá devolver, a los doces meses, 1.100 dólares.
Cabe destacar que los bancos están en condiciones de rechazar o denegar los pedidos de préstamo que hacen sus clientes. Estas instituciones, antes de otorgar el crédito, solicitan diversos avales que le aseguren que podrá cobrar el dinero una vez concluido el plazo del préstamo. Además se encargan de estudiar el historial financiero del solicitante, para comprobar si tiene deudas impagas u otros problemas económicos.
Por último, un préstamo lingüístico es un elemento que una lengua toma de otra. Pueden ser palabras o morfemas que son adaptados con pocas modificaciones o, incluso, sin cambios. Este tipo de préstamos es posible cuando un idioma tiene una amplia influencia cultural en zonas donde se hablan otras lenguas.
Podemos distinguir entre préstamos léxicos (cuando el elemento prestado es una palabra léxica, como un sustantivo, un verbo o un adjetivo) y préstamos gramaticales (en los casos en que muchos hablantes bilingües combinan morfemas y elementos no léxicos de las dos lenguas).