La noción de quimera halla su origen en el vocablo de origen latín chimaera que, a su vez, deriva de un término griego que significa “animal fabuloso”. En este sentido, se trata de un monstruo que, de acuerdo a la fábula, expulsaba llamas por su boca, su cabeza era la de un león, torso de cabra y cola de dragón.
En la mitología griega, Quimera era un monstruo horrendo, hija de Tifón y de Equidna, que vagaba por las regiones de Asia Menor generando terror entre la gente y devorando animales. Fue madre con Ortro de la Esfinge y el León de Nemea.
Por otra parte, el término quimera se utiliza como sinónimo de algo fantasioso o utópico. Por ejemplo: “Juan sueña con cumplir la quimera de recorrer el mundo en bicicleta”.
El quimerismo, en cambio, es un trastorno genético. La teoría señala que dos oocitos, antes de la fecundación, se combinan formando uno sólo, que se desarrolla normalmente. El ser vivo resultante posee, por lo tanto, doble información genética. En la mayoría de los casos, las células tienen ADN distinto, como si fuera dos personas en una sola.
En la paleontología, una quimera es un fósil compuesto por partes de individuos de diferentes especies, que, al momento de ser descubiertos, los investigadores creyeron que se trataba de restos de sólo una.
Quimera es también el miembro del orden Chimaeriformes, un grupo de peces cartilaginosos que tienen un lejano parentesco con los tiburones, y una revista española mensual de análisis literario que fue fundada en 1980.