El riñón es la glándula secretoria de la orina. Por lo general cada mamífero (incluyendo los seres humanos) tiene dos riñones, que son de color rojo oscuro y que se encuentran ubicados a uno y otro lado de la columna vertebral.
Los riñones humanos se sitúan en la parte posterior del abdomen; el derecho aparece debajo del hígado y el izquierdo debajo del diafragma. Encima de cada riñón se encuentra una glándula suprarrenal. Los riñones están protegidos por las costillas y por dos capas de grasa, conocidas como perirrenal y pararrenal.
Estos órganos se encargan de filtrar la sangre y permitir la excreción de los residuos metabólicos del organismo. Esta excreción se concreta a través de la orina: cada día, los riñones procesan unos 200 litros de sangre para generar cerca de dos litros de orina. Una vez producida, la orina pasa a la vejiga, donde queda almacenada hasta el momento de orinar.
Los riñones también se encargan de regular la homeostasis del cuerpo y de segregar hormonas como la eritropoyetina, la renina y vitamina D.
La urología y la nefrología son las disciplinas que estudian los riñones y sus enfermedades. La glomerulonefritis, la nefrosis lipoide, el lupus, la nefropatía diabética, la hipertensión arterial, la insuficiencia renal y los cálculos renales son algunos de los trastornos que puedan afectar a los riñones.
Por último, cabe destacar que, si bien lo normal es nacer con dos riñones, existen casos de ausencia congénita de uno o hasta de ambos riñones, mientras que hay personas que han nacido con tres o cuatro riñones.