Salvamento es la acción y efecto de salvar o salvarse (poner a resguardo, librar de un riesgo o peligro, asegurar). El concepto puede hacer referencia a un salvamento corporal o espiritual.
El salvamento del cuerpo, también conocido como socorrismo, refiere a la ayuda física que se brinda a alguien en situación de emergencia para permitir su supervivencia. Este salvamento puede ser proporcionado de manera espontánea por una o más personas, o de forma organizada por un servicio profesional (bomberos, paramédicos, protección civil, etc.).
El salvamento físico suele requerir la intervención de diversos equipos o materiales, como sogas, escaleras, botes, camillas, colchonetas o mangueras, según el caso. Las situaciones críticas requieren de un gran esfuerzo y valentía por parte de quien ejecuta el salvamento. Por eso es habitual que el salvamento suponga la intervención de algún héroe, como en el caso de los rescates que se produjeron tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos).
El salvamento espiritual, por su parte, hace referencia a la salvación del alma. Quien accede al salvamento espiritual logra que su alma se libre de la condenación eterna, que incluye torturas y castigos después de la muerte y por toda la eternidad.
El concepto de salvamento eterno depende de cada religión. Para el catolicismo, el salvamento del espíritu implica llegar al cielo para pasar la eternidad junto a Dios, algo que se alcanza cuando la persona logra librarse de los pecados. De lo contrario, el sujeto termina confinado al infierno.