Del latín seductĭo, la seducción es la acción y efecto de seducir. Esto supone la capacidad de inducir a una persona a que realice una determinada acción o participe en un determinado comportamiento. La seducción, por lo tanto, está asociada a la persuasión.

SeducciónProvocar la atracción de forma consciente es el objetivo de la seducción. El significado habitual del término está relacionado con lo sexual: seducir a una persona es conquistarla para entablar una relación íntima.

Por ejemplo: “Ya no sé que táctica de seducción utilizar para conquistar a mi compañera de trabajo”, “La seducción dio resultado y, después de varios meses de esfuerzos, hoy estamos de novios y con un gran futuro por delante”, “La seducción no debe perderse después del matrimonio: cada día es una oportunidad para volver a conquistar y sorprender a la persona amada”.

Existe la creencia que supone que el hombre debe ser quien seduce a la mujer. La realidad indica que la seducción siempre es mutua y que, en lo que se refiere a los primeros pasos de una posible relación, pueden ser dados tanto por el hombre como por la mujer.

La seducción también puede estar vinculada a algo negativo. Seducir puede ser, por lo tanto, engañar a alguien para persuadirlo a realizar algo malo: “Yo no quería participar de ese negocio turbio, pero mi socio me sedujo con la propuesta y finalmente me equivoqué”, “Los mafiosos siempre están tendiendo sus redes de seducción para captar nuevos jóvenes dispuestos a realizar los trabajos sucios a cambio de unos billetes”.