Definición de sesgo

Sesgo proviene de sesgar, un verbo que hace referencia a torcer o atravesar algo hacia uno de sus lados. El término, por lo tanto, se utiliza para hablar de algo torcido, cortado o que se sitúa de forma oblicua.

Sesgo

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define sesgo como la oblicuidad o torcimiento de una cosa hacia un lado. El concepto también se utiliza en sentido simbólico para mencionar una tendencia o inclinación.

Por ejemplo: “Las medidas anunciadas por el gobernador tienen un innegable sesgo autoritario”, “Su pensamiento refleja un sesgo fascista que seguramente adquirió durante su paso por el ejército”, “La película tiene un sesgo homosexual que la hizo muy popular entre la comunidad gay”.

La noción de sesgo es muy utilizada en la psicología. Un sesgo cognitivo es una característica en particular de un sujeto, que incide en el procesamiento de la información y que forma lo que se conoce como prejuicio cognitivo (la clase de distorsión que afecta el modo de percibir la realidad).

El sesgo retrospectivo es aquel que consiste en modificar, una vez acontecido un suceso, el recuerdo sobre la opinión previa a favor del resultado final. El sesgo del falso consenso, por otra parte, tiene lugar cuando la persona presupone que sus propias opiniones y creencias son apoyadas o compartidas por la mayoría.

En el campo de la estadística, el sesgo estadístico es un error que se detecta en los resultados de un estudio y que se debe a factores en la recolección, análisis, interpretación o revisión de los datos.

El sesgo optimista

SesgoTali Sharot, Doctora en Psicología y Neurociencia nacida en Israel, es la autora de un libro llamado “El sesgo optimista: Un tour por el irracionalmente positivo cerebro“, cuyo tema principal gira en torno a una premisa: el ser humano es optimista por naturaleza.

Las personas tendemos a anticiparnos a los hechos, a menudo prediciendo resultados positivos, gracias a nuestra habilidad de imaginar el tiempo futuro. Generalmente, pensamos que lo que vendrá será mejor de lo que en realidad será, en parte como consecuencia de nuestra memoria selectiva, que intenta esconder las malas experiencias, hacer de cuenta que no tuvieron lugar. Es sabido que nuestras emociones modifican los recuerdos, especialmente los traumáticos, y es con esas mismas herramientas que construimos escenas aún no vividas.

Por otro lado, se da un fenómeno que podría denominarse profecía auto cumplida: cuando nos enfrentamos a un desafío que deseamos superar con éxito, solemos motivarnos más de lo habitual y dedicamos todas nuestras energías, lo cual aumenta las probabilidades de conseguir nuestros objetivos.

Todos somos susceptibles al sesgo optimista, y esto podría aprovecharse para mejorar los resultados de ciertas campañas, como aquellas que promueven dejar de fumar; si en los envoltorios de cigarrillos se divulgara que el 80% de las personas que se proponen dejar el tabaco lo logran en tan solo dos semanas, en lugar de recordar que se trata de un producto nocivo para la salud, seguramente se dispararía el optimismo de más de un fumador, que se sumaría a la propuesta de abandonar el vicio de una vez. Ante la amenza de enfermedad, en cambio, se despierta un mecanismo que resta validez a los riesgos, basándose en los casos de esas dos o tres personas que envejecieron sin problemas a pesar de llevar vidas poco saludables.

El sesgo de optimismo no solo nos afecta individualmente; cuando, por ejemplo, grandes grupos de analistas financieros, inversores y funcionarios gubernamentales depositan excesiva confianza en una misma decisión, puede tener lugar la polarización, o bien la atención en dos puntos específicos, ignorando el resto de las posibilidades. En caso de una mala previsión, el optimismo se convierte en el camino al fracaso seguro.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2010. Actualizado: 2010.
Definicion.de: Definición de sesgo (http://definicion.de/sesgo/)