Del latín sonĭtus, un sonido es una sensación que se produce en el oído por el movimiento vibratorio de los cuerpos. Estas vibraciones se transmiten por el aire u otro medio elástico.
Para la física, el sonido implica cualquier fenómeno vinculado a la propagación de ondas elásticas que generan un movimiento vibratorio en un cuerpo, aún cuando estas ondas no sean audibles.
El sonido audible para los seres humanos está formado por las oscilaciones de la presión del aire, que el oído convierte en ondas mecánicas para que el cerebro pueda percibirlas y procesarlas.
Al propagarse, el sonido transporta energía pero no materia. Las vibraciones se generan en la misma dirección en la que se propaga el sonido: se trata, por lo tanto, de ondas longitudinales.
La velocidad del sonido en el aire a una temperatura de 20º es de 340 metros por segundo. Cabe destacar que la velocidad del sonido es superior en los sólidos que en los líquidos, y es mayor en los líquidos que en los gases.
Se conoce como potencia acústica a la cantidad de energía en forma de ondas que emite una determinada fuente por unidad de tiempo. Esta potencia depende la amplitud (la variación máxima de desplazamiento del movimiento ondulatorio).
Las cuatro cualidades principales del sonido son la altura (grave, agudo o medio según la frecuencia de las ondas), la duración (el tiempo en el cual se mantiene el sonido), el timbre (depende los armónicos) y la intensidad (la cantidad de energía que contiene).