Una tasa es una relación entre dos magnitudes. Se trata de un coeficiente que expresa la relación existente entre una cantidad y la frecuencia de un fenómeno. De esta forma, la tasa permite expresar la presencia de una situación que no puede ser medido o calculado de forma directa.
La tasa de desempleo, por ejemplo, calcula el número de desempleados a partir de la población económicamente activa (aquellas personas que están en condiciones de formar parte del mercado laboral). En una región donde viven 1.000 personas, si la tasa de desempleo es del 10%, no quiere decir que hay 100 desocupados. Tal vez haya 500 personas económicamente activas, por lo tanto la tasa de desempleo indica que hay 50 personas sin empleo.
La tasa de interés, por otra parte, es el precio del dinero y señala cuánto se debe pagar o cobrar para tomar un préstamo o ceder el dinero en una cierta situación. En el caso que una persona solicite un crédito de 20.000 dólares con una tasa de interés del 25%, deberá devolver 25.000 dólares (los 20.000 dólares del préstamo más 5.000 dólares en concepto de intereses).
Si un sujeto deposita 15.000 pesos en una plazo fijo que ofrece una tasa de interés del 5%, la inversión le representará una ganancia de 750 pesos. Es decir, cuando finalice el plazo, recibirá 15.750 pesos (su inversión original más los intereses).
La tasa, por otra parte, es un tributo que se impone para acceder a ciertos servicios o para el ejercicio de una actividad. La persona que está obligada a tributar, por lo tanto, es beneficiaria directa.