Un tic es un movimiento convulsivo que se produce por la contracción involuntaria de uno o más músculos y que se repite con cierta frecuencia. Esta actividad excesiva se reduce cuando el sujeto está distraído o cuando se esfuerza por disminuir la frecuencia o violencia de los movimientos.
Los tics se producen con mayor frecuencia en los niños de entre ocho y doce años de edad, y es habitual que desaparezcan tras la adolescencia. Es posible distinguir entre los tics que nacen por motivos psicológicos (con movimientos que, en un principio, se repetían de forma voluntaria) y aquellos de origen neurofisiológico (como el caso del síndrome de Tourette).
El tratamiento de los tics suele basarse en ejercicios de distensión muscular, psicoanálisis y, en algunos casos, el suministro de ansiolíticos. El objetivo es reducir la ansiedad de la persona y buscar el posible conflicto psicológico que sean el origen de los tics. Los especialistas destacan que hay que evitar las correcciones permanentes o los regaños a quienes sufren tics, ya que resultan contraproducentes.
TIC también es la sigla de Tecnologías de la Información y la Comunicación. El concepto se utiliza para nombrar a las técnicas vinculadas al tratamiento y la transmisión de información. La telefonía, Internet, los videojuegos, los reproductores digitales y la informática forman parte del campo de las TIC.
La noción de TIC incluye tanto a los avances tecnológicos de estos rubros como al sector económico que los engloba y a las herramientas que mejoran la calidad de vida de las personas.