Vástago es el ramo tierno que brota de una planta o árbol. El término también se utiliza para nombrar al conjunto del tallo y las hojas. Existen técnicas para favorecer el desarrollo de vástagos en ciertas especies de árboles.
Un método habitual consiste en cortar el tronco de un árbol joven a un nivel muy bajo, incluso a ras del suelo. En los años siguientes, aparecerán numerosos vástagos y el ciclo podrá volver a realizarse hasta incrementar la superficie boscosa. La duración del ciclo dependerá de la especie y del tipo de corte.
La noción de vástago también se utiliza para nombrar a la persona descendiente de otra. Este uso del concepto está vinculado, por supuesto, al crecimiento de los vástagos que brotan de las plantas.
En este sentido, los hijos de una persona son sus vástagos, aunque dicha denominación no se utilice con frecuencia. Se trata de una palabra arcaica y formal, más adecuada para una obra de teatro o un libro que para una conversación cotidiana. Por ejemplo: “Mis vástagos me han traicionado y se marcharon con mi peor enemigo”, “Quiero dejar una buena herencia a mis vástagos”, “No soporto a tus vástagos, siempre están haciendo ruido y desordenando la casa”, “Somos una familia respetada: tus vástagos deberán entenderlo y actuar en consecuencia”.
El término se usa además para nombrar a la pieza en forma de varilla que permite sostener o articular distintas piezas y a la barra que, sujeta a una de las caras del émbolo, sirve para dar movimiento a un mecanismo.