Del latín ventilatĭo, ventilación es la acción y efecto de ventilar o ventilarse (dejar penetrar el aire o hacerlo correr en algún sitio). El término se utiliza para nombrar a la corriente de aire que crea al ventilarlo, a la abertura que permite ventilar un lugar o un artefacto y a la instalación con que se ventila un recinto.
Por ejemplo: “Por favor, abre esa ventana, que aquí no hay nada de ventilación”, “Ayer se me quemó la computadora ya que tenía problemas en la ventilación y no me había dado cuenta”, “La ventilación del dormitorio es muy importante para evitar que se concentren gérmenes en la cama”, “Afuera hace mucho calor, aunque en este restaurante hay buena ventilación”.
Para la arquitectura, la ventilación es un aspecto clave a tener en cuenta ya que hace referencia a la renovación del aire del interior de una edificación, ya sea a través de la extracción o inyección del aire.
La finalidad de la ventilación, en este caso, es garantizar la salubridad del aire y su renovación. También aparece vinculada a la disipación del humo en caso de incendio y al acondicionamiento térmico de los edificios.
La ventilación industrial, por otra parte, es el mecanismo que permite neutralizar o eliminar la presencia de gases, polvo, humo u olores en los lugares de trabajo. Aquello que se elimina a través de la ventilación suele ser nocivo para la salud de los trabajadores.
El aparato básico para cualquier tipo de ventilación se conoce como ventilador. Se trata de una máquina que produce una corriente de aire gracias al giro de sus aspas, que genera una diferencia de presiones.