Definición de vicio

Vicio es un término que procede del latín vitium y que tiene diversos usos y significados. Puede tratarse del defecto o la mala calidad de las cosas. Por ejemplo: “La camisa tiene un lindo diseño, pero no la voy a comprar por el vicio de su tela”, “La investigación arrojó resultados negativos por un vicio en el procesamiento de los datos”.

Vicio

La utilización más frecuente del concepto está vinculada al gusto especial y desmedido de algo, que lleva a usarlo o consumirlo frecuentemente y con exceso: “Las películas son mi vicio: puedo ver unas cinco por fin de semana”, “Mi único vicio son las papas fritas”, “Me gusta el juego, pero no puedo decir que sea un vicio para mí”.

Por lo general, los vicios son hábitos dañinos que ponen en riesgo la salud de una persona. Si bien pasar muchas horas frente al televisor o jugando con el ordenador pueden causar problemas de vista y afectar negativamente la postura, no constituyen grandes amenazas; en cambio, el tabaco, el alcohol y la cocaína, entre muchas otras sustancias, pueden conducirnos a la muerte. Cabe mencionar que, en este contexto, el término vicio está fuertemente ligado a las adicciones: “La madre de Sebastián decidió internarlo para que pudiera abandonar sus adicciones de una vez por todas”, “El cantante confesó que las drogas y el juego son dos vicios que lo llevaron a la ruina”.

Los vicios, por otra parte, son los hábitos considerados como inmorales o degradantes para una sociedad. La obscenidad, la lujuria y la corrupción son algunos de los ejemplos más comunes: “La corrupción de nuestra clase dirigente es un vicio que carcome las posibilidades de progreso”.

Consecuencias del alcohol

VicioEl consumo desmedido de alcohol tiene una repercusión lenta pero severa en nuestro organismo. En primer lugar, los alcohólicos tienden a evadir sus responsabilidades, tanto en el plano profesional como en el personal, dejando a un lado sus relaciones y sumergiéndose en un pozo cada vez más profundo y oscuro de soledad e incomprensión. Progresivamente, se convierten en seres agresivos y desconsiderados hacia sus seres queridos; además, con frecuencia buscan choques y discusiones aun cuando no existen motivos aparentes.

Una persona que deja su vida a un costado para entregarse al alcoholismo necesita ayuda; sin embargo, solo la minoría recibe la atención adecuada. Popularmente, se cree que los alcohólicos son haraganes, vagos, individuos que no quieren hacerse cargo de sus responsabilidades; si bien nunca es correcto generalizar, un alto porcentaje de adictos siente una gran impotencia y busca evitar el fracaso.

El alcoholismo es un pasaje de ida hacia la pérdida de todo lo construido: la familia, la profesión, las amistades, la dignidad. Si no se consigue el apoyo de un ser comprensivo, que vea en el adicto la necesidad de salir de su infierno, resulta casi imposible abandonar el vicio, ya que este acaba por convertirse en su vida misma.

Pero las consecuencias a nivel psicológico y social son tan solo una parte de las secuelas del alcohol: con respecto a las huellas que deja en el organismo, se encuentran un aumento de susceptibilidad a trastornos como las úlceras pépticas, la gastritis y ciertas complicaciones cardíacas y renales. Por otro lado, es común la aparición de insomnio y la pérdida de apetito.

Con respecto a las enfermedades hepáticas, el alcohol suele producir tres tipos bien definidos: hígado graso, cuando se acumula grasa en exceso en sus células; hepatitis alcohólica, una fuerte inflamación que acarrea la muerte de sus células; cirrosis alcohólica, destrucción de su tejido normal, con consecuencias tales como el cáncer y la insuficiencia renal.

Por último, es importante recordar que la predisposición al alcoholismo puede transmitirse de generación en generación, con lo cual a la propia ruina se suma el hecho de conducir a los hijos a su destrucción.

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