De acuerdo a la definición del diccionario de la Real Academia Española (RAE), una parafilia es un desvio de índole sexual. Se trata de una conducta íntima donde el placer se obtiene mediante una actividad diferente a la relación sexual en sí misma.
Las parafilias son consideradas inofensivas, aunque hay excepciones. Ciertas parafilias pueden generar daños físicos y/o psíquicos en alguno de los participantes del acto sexual, como ocurre con la pedofilia.
Cabe destacar que el parámetro para considerar si una conducta sexual es parafílica varía a lo largo de la historia y según la región. De este modo, prácticas que eran consideradas como parafílicas hace algunas décadas, hoy son aceptadas como normales y, por lo tanto, no se toman como desviaciones. Ese el caso de la masturbación, la felación o el cunnilingus, por ejemplo.
Es importante destacar que los expertos no han hallado trastornos psicológicos o cambios orgánicos que brinden una explicación sobre el origen de una práctica parafílica. Estas desviaciones, de todos modos, pueden tratarse mediante la terapia psicoanalítica.
Entre las parafilias más usuales, pueden mencionarse a la altocalcifilia (excitación por el calzado que dispone de tacones altos), la asfixiofilia (que consiste en provocar un estrangulamiento erótico), el bestialismo (donde la relación sexual contempla la participación de un animal), la coprolalia (estimulación sexual a partir de la utilización de términos soeces), el fetichismo (deseo mediante el empleo de objetos o partes corporales en la relación sexual), el masoquismo (placer vinculado al sufrimiento físico y a la humillación), la pedofilia (atracción por los niños), la podofilia (excitación por los pies) y el sadismo (placer al generar dolor físico al otro).