
La neuroeducación favorece un desarrollo cognitivo integral.
La neuroeducación es un área de estudio que se centra en el funcionamiento del cerebro para desarrollar estrategias de enseñanza más efectivas y eficaces. Se trata de un campo interdisciplinario que combina elementos de la biología, la psicología y las ciencias educativas.
La plasticidad cerebral, la atención, la memoria y la emoción son algunas de las cuestiones que interesan a la neuroeducación dada su influencia en el aprendizaje y en los procesos cognitivos. Su objetivo es contribuir al diseño y la implementación de prácticas de la pedagogía y la didáctica que ayuden a favorecer el pensamiento crítico y la resolución de problemas, incentiven la toma de decisiones en base a conocimientos y fomenten la curiosidad y la creatividad.
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ResumenCaracterísticas de la neuroeducación
La neuroeducación reconoce que el cerebro puede moldearse y adaptarse y que las neuronas establecen continuamente nuevas conexiones entre sí. Por lo tanto, partiendo de la neurociencia, es posible impulsar una educación basada en evidencias que contemple los recursos y métodos más apropiados para el procesamiento de la información por parte de los alumnos.
La finalidad es aportar al desarrollo integral de cada persona, teniendo en cuenta las diferencias individuales y considerando los diversos perfiles de aprendizaje. El concepto de neurodiversidad alude específicamente a que todos los cerebros son distintos, con lo cual las necesidades de todos los estudiantes no son las mismas.
El impacto de la memoria de trabajo y la atención sostenida a la hora de aprender es otro de los temas que examina la neuroeducación. Según esta visión, deben respetarse los ritmos biológicos para que sea posible la asimilación de nuevos saberes.
Asimismo, el neuroeducador otorga preponderancia a la motivación en el ámbito educativo. El aprendizaje lúdico mediante el juego se considera esencial.

El impulso del aprendizaje activo es uno de los pilares de la neuroeducación.
Sus ventajas
La neuroeducación aplicada produce beneficios en el desarrollo formativo. La optimización de las metodologías educativas favorece tanto el aprendizaje significativo como el aprendizaje profundo.
De acuerdo con los especialistas, la adaptación de la enseñanza al funcionamiento cerebral sirve para la consolidación de la memoria y ayuda a incrementar el compromiso y la motivación estudiantil. Esto se debe a que los alumnos adoptan un rol activo y pueden dar rienda suelta a su creatividad.
Debe destacarse que la educación personalizada favorece la inclusión educativa. Las estrategias brindadas desde la neuroeducación son útiles para abordar las dificultades de aprendizaje.
Otro beneficio de la neuroeducación es que contempla el clima emocional en las aulas. Así, los docentes asisten a los estudiantes para que puedan lidiar con el estrés y la ansiedad.

La neuroeducación reconoce la existencia de distintos ritmos de aprendizaje.
Principales obstáculos
Aunque el reconocimiento de sus ventajas es amplio y se encuentra en crecimiento, la neuroeducación aún encuentra varios obstáculos para su desarrollo. Una crítica habitual a la disciplina es que hay una brecha entre la investigación neurocientífica y la aplicación concreta de sus descubrimientos en las escuelas. Suele señalarse que, si bien los estudios sobre el funcionamiento del cerebro han progresado mucho en las últimas décadas, sus conclusiones no son fáciles de trasladar al ámbito educativo.
La cuestión ética también supone un reto. Hay especialistas que sostienen que vincular las prácticas pedagógicas al aspecto biológico de la cognición puede forzar una clasificación de los alumnos en virtud de sus capacidades o hasta incentivar el uso de medicamentos frente a trastornos del aprendizaje.
Otro desafío de la neuroeducación son los llamados neuromitos. Así se denomina a las falsas creencias que provocan distorsiones en los hechos neurocientíficos y pueden llevar a la utilización de recursos y métodos pedagógicos que no se fundamentan en la ciencia.
Que el ser humano solo usa el 10% de su cerebro y que existe un hemisferio cerebral predominante son dos de los neuromitos más extendidos. En el plano de la educación, un neuromito frecuente es que deben reconocerse distintos estilos de aprendizaje según el sentido más usado o desarrollado por el alumno (la audición, la vista, etc.). Los científicos destacan que, en realidad, no se trata de áreas que están separadas en el cerebro, sino que hay una interconexión de todas las modalidades sensoriales.
Ejemplos de neuroeducación
Podemos encontrar ejemplos de neuroeducación en estrategias y actividades que recurren a los principios mencionados a lo largo del texto.
Las propuestas de aprendizaje colaborativo, por ejemplo, se basan en preceptos de la neuroeducación. Cuando se pide a los alumnos que trabajen en equipo, se genera un feedback entre ellos que estimula la inteligencia interpersonal e impulsa la empatía.
Incluir ejercicios de respiración, técnicas de mindfulness y ejercicios físicos como estrategias pedagógicas constituye otro ejemplo de neuroeducación. Con estas acciones se busca favorecer la regulación emocional y minimizar el estrés.
Otro ejemplo de neuroeducación es la gamificación como innovación educativa. Ofrecer retos cuya resolución otorga una recompensa simbólica permite motivar al estudiante y fortalece su autoestima.
También son ejemplos de neuroeducación aquellas iniciativas que combinan recursos multisensoriales. Esto permite la activación de distintas vías neuronales.

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