Confesión es un término que proviene del latín confessĭo. Se trata de la declaración que realiza una persona, ya sea de manera espontánea o al ser preguntado por otro sujeto. La confesión suele incluir datos hasta entonces desconocidos por el oyente.
Por ejemplo: “La confesión del cantante sobre su sexualidad sorprendió a millones de fanáticas”, “Cuando escuchó la confesión de su esposa, Ramiro creyó que iba a desmayarse”, “No quiero mentir más, ya es hora de la confesión: voy a llamar por teléfono a Agustina para contarle qué ocurrió en esa casa”.
A nivel del derecho, la confesión es una declaración personal del reo o del litigante frente al juez en el marco de un juicio: “Tras cuatro horas de indagaciones, el detenido se quebró y pronunció la confesión más esperada, al informar dónde se encontraba el cuerpo de la víctima”, “La confesión no tardó en llegar y la Justicia dispuso la inmediata encarcelación del delincuente”.
Para la Iglesia Católica, la confesión es una parte del sacramento de la penitencia o reconciliación, que consiste en la declaración de los pecados cometidos ante un sacerdote. A través de este sacramento, los creyentes reciben el perdón de Dios por dichos pecados.
Para recibir el perdón divino, los cristianos deben pasar por cuatro etapas: el arrepentimiento (la intención de no volver a cometer el pecado), la confesión (la enumeración verbal de los pecados ante el sacerdote que actúa como confesor), la satisfacción o penitencia (las acciones ordenadas por el sacerdote como reparación de los pecados) y la absolución (decretada por el sacerdote en nombre de Dios).