Drenaje es un término que proviene del francés drainage y que hace referencia a la acción y efecto de drenar. Este verbo, a su vez, significa asegurar la salida de líquidos o de la excesiva humedad por medio de cañerías, tubos o zanjas.
Para la ingeniería y el urbanismo, el drenaje es el sistema de tuberías interconectadas que permite el desalojo de los líquidos pluviales o de otro tipo. El drenaje sanitario es aquel que lleva los desechos líquidos de las viviendas o industrias hacia plantas depuradoras, donde se realiza un tratamiento para que el líquido pueda ser vertido en un cauce de agua y siga desarrollándose el ciclo hidrológico.
El drenaje pluvial, por su parte, es el sistema que facilita el traslado del agua de lluvia para que ésta pueda ser aprovechada. Este drenaje permite, por otra parte, que las ciudades no se inunden.
Cuando este tipo de sistemas de drenaje son deficientes, las poblaciones corren un potencial peligro. Tras el paso del huracán Katrina por Nueva Orleans, quedó en evidencia las falencias del drenaje urbano de este Estado norteamericano ya que se produjo una inmensa inundación que demoró meses en drenar.
Un drenaje geológico, por otra parte, es una red de transporte superficial del agua y de los sedimentos que suele permeabilizar las capas superiores de un terreno y después constituye arroyos.
Por último, la noción de drenaje también se utiliza en medicina para nombrar al utensilio que permite drenar una herida, cavidad o absceso y lograr la salida de líquidos excesivos o anormales.