Definición de pobreza

Pobreza es la cualidad de pobre. Este adjetivo hace referencia a las personas que no tienen lo necesario para vivir dignamente, que son humildes o que son desdichadas. Por ejemplo: “Mi prima vive en la pobreza; tiene cuatro hijos y apenas puede alimentarlos”, “En este país la pobreza no deja de aumentar año a año”, “El padre de Roberto se ganó la lotería y pudo salir de la pobreza”.

Pobreza

La pobreza, por lo tanto, es una forma de vida que aparece cuando las personas carecen de los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas. Esta condición se caracteriza por deficiencias en la alimentación, por la falta de acceso a la asistencia sanitaria y a la educación, y por no poseer una vivienda que reúna los requisitos básicos para desarrollarse correctamente.

Existen diversas situaciones involuntarias que pueden llevar a un individuo a la pobreza; el desempleo, los salarios insuficientes y las catástrofes naturales son algunas de las más frecuentes. Asimismo, una enfermedad cuya recuperación exija gastos desmesurados suele ser el lamentable camino a la quiebra de muchas familias. Por otro lado, cabe señalar que el uso inconsciente del dinero puede acabar con grandes fortunas.

Se suele considerar que una familia cae por debajo de la línea de pobreza cuando sus ingresos no le permiten alcanzar a la canasta básica de alimentos. Cuando dicha situación desesperada se extiende en el tiempo, se habla de pauperización.

Los seres vivos no podemos evitar que nuestro sentido de supervivencia nos impulse a seguir avanzando cuando todo parece haber terminado; y es justamente la pobreza, la necesidad extrema, una de las situaciones sociales en las que muchas personas descubren cuán fuertes son, cuántos sacrificios están dispuestos a hacer para cuidar a sus seres amados y procurarles un futuro mejor.

PobrezaLas carencias básicas pueden representar una pesadilla para muchas personas, pero del mismo modo mostrarles lo mejor que hay en ellos mismos. El sistema social al que nos sometemos no está preparado para que salgamos de un pozo tan profundo como la falta de techo y comida; no parece posible asistir a entrevistas de trabajo sin haber podido asearse, sin contar con ropa limpia y planchada.

Pero mucha gente consigue atravesar estas etapas gracias a pensar diferente, a actuar como nunca antes lo habían hecho; no se dejan caer ante la imposibilidad de transitar el camino convencional, sino que se enfocan en la posibilidad de esas decisiones que, quizás, los conducirán a las mejores oportunidades. Esa fuerza de voluntad, esa lucidez en los momentos críticos es su verdadera riqueza.

En ocasiones se utiliza el término subdesarrollo para hacer referencia a la pobreza, lo que supone un eufemismo. El subdesarrollo está vinculado a la incapacidad de un país o una región para alcanzar un adecuado nivel de desarrollo de sus capacidades.

Más allá de la noción económica o material, el término pobreza también puede usarse para hablar del vacío espiritual propio de alguien que no ama o que no es amado, de la soledad de una persona que no ha sabido rodearse de otros seres vivos que completen su existencia. Esta acepción es claramente literaria, aunque también aparece en el contexto de conversaciones centradas en los sentimientos, independientemente de su formalidad o de su belleza lingüística.

En este sentido, es también necesario un esfuerzo muy grande para superar la pobreza y, del mismo modo que en el terreno material, el éxito no está garantizado. Desprenderse de las propias necesidades al punto de quedarse solo, alejarse de los demás, permitiendo que el alma se reseque y convirtiéndose en un ser antisociable, no son decisiones que puedan revertirse fácilmente el día en el cual nos damos cuenta de nuestros errores.

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