Definición de

Estrés hídrico

Sequía

El estrés hídrico puede mitigarse con una adecuada gestión del agua.

El estrés hídrico es la situación que se produce cuando la demanda de agua supera la cantidad que se encuentra a disposición. La sobreexplotación de los recursos, el crecimiento poblacional y el cambio climático son las causas más frecuentes.

Cuando una región está bajo estrés hídrico, se registran diversos efectos negativos. El desarrollo socioeconómico se ve limitado, así como el medio ambiente sufre los daños derivados de la escasez de agua.

Si tienes poco tiempo, revisa el índice o el resumen con los puntos clave.

Principales características

En su acepción más extendida, la noción de estrés hídrico hace referencia a la falta de agua dulce cuando la demanda es más alta que el suministro. No obstante, el concepto también puede usarse cuando hay recursos hídricos disponibles pero la calidad del agua no es buena, haciendo que no pueda aprovecharse.

El calentamiento global, que provoca sequías y contribuye a la desertificación, es una de las causas más frecuentes del estrés hídrico. La oferta de agua también puede resultar insuficiente debido a la producción agrícola, la ganadería o la actividad de la industria.

La contaminación del agua derivada del avance de la urbanización, asimismo, puede llevar al estrés hídrico. Tampoco se debe dejar de mencionar la falta de conciencia ambiental de la población, con un uso doméstico del agua que es excesivo y se refleja en la disponibilidad hídrica.

Más allá del origen de la situación, el estrés hídrico siempre amenaza las reservas de agua potable, pone en riesgo la biodiversidad e impide el desarrollo sostenible. Por eso se necesitan políticas públicas y estrategias de gestión estatal que ayuden a minimizar la vulnerabilidad y hagan posible evitar una escasez estructural del recurso.

Agua

Cuando el uso del agua es desmedido, se incrementa el estrés hídrico.

Medición del estrés hídrico

Para calcular el estrés hídrico de una región, se recurre a una fórmula que vincula la extracción de agua dulce con las reservas utilizables. De este modo, el nivel de estrés hídrico se conoce al dividir el agua extraída por los recursos hídricos renovables existentes, multiplicando el resultado por 100 si se desea expresarlo en términos porcentuales.

En este marco, el estrés hídrico es alto cuando la extracción es mayor al 40% de los recursos renovables. Otro indicador que suele tenerse en cuenta es la disponibilidad de agua dulce por persona: cuando es inferior a 1.700 metros cúbicos por individuo al año, se considera que existe un riesgo de escasez.

El nivel de estrés hídrico, en definitiva, implica una cuantificación de la problemática. Antes de la medición suele llevarse a cabo la identificación del área en riesgo hídrico, sobre la cual se realiza la evaluación. Una vez determinado el nivel, es clave analizar los daños derivados de ese panorama y trabajar para su mitigación.

A partir de los parámetros registrados, se estima que cerca de 1.900 millones de personas viven en regiones con escasez de agua y que más del 65% de la población mundial reside en zonas con estrés hídrico. Por eso, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (el ODS 6) es incrementar el uso eficiente del agua para garantizar que la extracción sea sostenible y pueda mejorarse el abastecimiento.

Irrigación

La regulación ambiental es clave para mantener el estrés hídrico bajo control.

Cómo combatirlo

El estrés hídrico, como ya indicamos, surge a partir de una reducción de la cantidad y un deterioro de la calidad del agua dulce. Esto puede producirse por la sobreexplotación de los acuíferos, la sequía de ríos y otros factores.

Cuando se presenta el estrés hídrico o se concreta la escasez de agua, la calidad de vida sufre una degradación, así como se reducen las posibilidades de progreso y la seguridad alimentaria. Frente a esta realidad, resulta indispensable la adopción de medidas.

Mejorar la infraestructura de saneamiento y tratamiento, incrementar la eficiencia de las prácticas de la agricultura (como el riego de los cultivos) y controlar el uso industrial del agua son algunas de las acciones que ayudan a combatir el estrés hídrico.

De acuerdo con los especialistas, también es importante fomentar el ahorro de agua a nivel hogareño. Para esto se requiere trabajar en la educación ambiental, promoviendo la concientización de la ciudadanía.

Ejemplos de estrés hídrico

Un ejemplo de estrés hídrico es la situación que atravesó Ciudad del Cabo (Sudáfrica) entre 2015 y 2018 en el marco de una sequía de gravedad asociada a la explotación agrícola, el uso urbano del agua y el cambio climático. Las autoridades de la localidad llegaron a anunciar que en abril de 2018 se activaría el llamado Día Cero, que implica el cierre del suministro.

En ese periodo, el caudal de los embalses llegó a estar por debajo del 20%, con nivel de estrés hídrico extremo. Frente al panorama crítico, se estableció un plan de emergencia que limitó el consumo diario de agua a 50 litros per cápita. Dicha medida, la concientización de la ciudadanía y la llegada de un periodo de lluvias fueron claves para evitar el colapso.

Otro ejemplo de estrés hídrico lo encontramos en la Ciudad de México. En 2024, el sistema de represas Cutzamala llegó a tener un nivel de almacenamiento del 26%, cuando solía operar por encima del 70%. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) proyectó el Día Cero para el 26 de junio de 2024: si bien finalmente no se concretó, la vulnerabilidad se mantuvo. Del acuífero subterráneo del Valle de México, por otra parte, se extrae el doble del caudal que logra recargarse de manera natural por las precipitaciones, con lo cual la CDMX se hunde decenas de centímetros al año.

Aunque se mantiene la sobreexplotación del acuífero del Valle de México y hay fugas por la deficiencia de la infraestructura, el sistema Cutzamala recuperó su capacidad. Por eso se considera que el estrés hídrico de la ciudad es crónico aunque ya no crítico.

¿Te sirvió este artículo?

Cómo citar este artículo Julián Pérez PortoPublicado por Julián Pérez Porto, el 14 de mayo de 2026. Estrés hídrico - Qué es, definición, características y ejemplos. Disponible en https://definicion.de/estres-hidrico/
Buscar otra definición
x