Definición de fruncir

El verbo fruncir procede del francés antiguo froncir, que podría derivar del franco hrŭnkjan. La acción puede hacer referencia a contraer la frente y juntar las cejas como señal de enojo o disgusto, lo que suele conocerse como fruncir el ceño.

Fruncir

Por ejemplo: “Sé que vas a fruncir el ceño cuando te enteres lo que hizo tu hijo…”, “El hombre no pudo evitar fruncir el ceño al escuchar a su vecino, aunque trató de disimular el malestar”, “Con tu actitud, me haces fruncir el ceño varias veces al día”.

Fruncir también puede vincularse a arrugar o apretar otros órganos o partes del cuerpo a modo de respuesta ante un estímulo: “La intensa fragancia me hizo fruncir la nariz”, “El especialista aseguró que, cuando una persona miente, fruncir los labios es un gesto frecuente”, “Los jóvenes de hoy suelen fruncir la boca para posar en las fotos”.

El acto de fruncir también puede aludir a recoger una tela, arrugándola. El efecto que se produce al fruncir el material puede ser buscado adrede con una intención estética, o ser una consecuencia indeseada por algún tipo de defecto o inconveniente.

Fruncir una cortina, por citar un caso, puede ser una decisión voluntaria para decorar un ambiente. Con un moño, un lazo u otro accesorio, es posible fruncir la cortina y hacer que luzca más elegante.

En cambio, una camisa se puede fruncir accidentalmente según cómo la persona se coloca la prenda o de acuerdo a los movimientos y posturas corporales. Como se espera que una camisa no tenga arrugas, en este caso el fruncido es indeseado.

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Referencias

Autor: Julián Pérez Porto. Publicado: 2017.
Definicion.de: Definición de fruncir (https://definicion.de/fruncir/)

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