Definición de notario

Con origen en el latín notarĭus, la palabra notario describe al funcionario público que tiene la autorización para controlar y servir de testigo frente a la celebración de contratos, testamentos y otros actos extrajudiciales. El notario, por lo tanto, concede carácter público a documentos privados por medio de su firma.

Notario

Por ejemplo: “Tenemos que buscar un notario para la firma de la escritura”, “Gabriel no quedó conforme con la actuación del notario ya que no explicó con claridad las cláusulas del contrato”, “Ellos no pueden quejarse, ya que el notario ha dado fe de todo lo firmado”.

Lo que hace el notario es funcionar como garantía porque confirma la legalidad de los documentos que controla, ya que se trata de un jurista habilitado por la ley para otorgar garantías a actos que se suscitan en el ámbito del derecho privado.

Cuando hablamos de notario tenemos también que dejar patente los cuatro tipos de documentos que puede llegar a realizar el mismo:

Ratificación. Es la acción a través de la cual dicho profesional certifica que es veraz y cierto bien sea un escrito, un acto o una palabra.

Testimonio. Dicho término viene a definir la transcripción íntegra que se realiza de un acta.

Certificación notarial, es la relación que realiza sobre un hecho o acto así como el establecimiento de que un documento en concreto coincide absolutamente con un original.

Copia certificada. Como su propio nombre indica dicho término viene a definir a la copia completa o parcial que se lleva a cabo de un acta o bien de cualquier otro tipo de escritura.

Cabe resaltar que los notarios también se dedican al asesoramiento de la población en cuestiones relacionadas a actas públicas, testamentos y herencias y a custodiar documentos. A diferencia de los abogados (que defienden los intereses de sus representados), los notarios están obligados a mantener la neutralidad.

Cabe mencionar además que el notario puede no ser funcionario público, ya que dicha cuestión depende del sistema jurídico de cada país. La función del notario, de todas formas, siempre es pública, aún cuando ejerza su actividad de manera autónoma. Los escritos autorizados por un notario, por otra parte, siempre tienen validez legal reconocida por el Estado.

En el caso de España cualquier persona que desee convertirse en notario tiene que cumplir con una serie de requisitos tales como poseer nacionalidad española o de algún país de la Unión Europea, tener un mínimo de 23 años, no encontrarse incapacitado o inhabilitado para poder desempeñar las funciones correspondientes a este puesto laboral y estar en posesión del título de Licenciado o Doctorado Derecho.

Asimismo, en dicha nación hay que subrayar que cualquier notario tiene una doble consideración. Y es que en algunos casos se considera como si fuera funcionario, ya que por ejemplo accede al puesto mediante un concurso oposición, y en otros como un trabajador autónomo. En este último aspecto hay que establecer que está catalogado como tal en materia de régimen de la Seguridad Social o bajas laborales.

En algunos países, como Argentina y Uruguay, la labor notarial es ejercida por un profesional conocido como escribano público. El notario y el escribano, por lo tanto, cumplen con las mismas funciones.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y María Merino. Publicado: 2011. Actualizado: 2012.
Definicion.de: Definición de notario (https://definicion.de/notario/)