Definición de agorafobia

La etimología de agorafobia nos lleva a la lengua griega. En la Antigua Grecia, a la plaza pública donde se realizaban asambleas y encuentros sociales se la llamaba ágora. Una fobia, por otra parte, es un miedo o un rechazo exagerado y obsesivo. De este modo, si unimos los dos conceptos, nos encontramos con la idea de agorafobia: el temor o la aversión a un lugar público.

Agorafobia

La agorafobia, por lo tanto, es la fobia a los espacios abiertos. Aquel que sufre este trastorno psiquiátrico siente terror o angustia al encontrarse en una calle, en un parque o en otro lugar abierto, donde se puede reunir mucha gente.

El hecho de estar en un espacio de estas características provoca ansiedad y nerviosismo al agorafóbico, que puede experimentar sudoración excesiva, temblores, incremento del ritmo cardíaco y aumento de la presión sanguínea, entre otros trastornos. Esto se debe a que la persona siente que no puede tener el control de la situación y de su propia vida.

Por lo general, la agorafobia surge a partir de experiencias negativas. El sujeto pretende no repetir esas experiencias y, de esta manera, desarrolla un mecanismo que intenta protegerlo, aunque en realidad desencadena toda una serie de trastornos que atentan contra el bienestar y que hasta pueden incapacitar al individuo.

El tratamiento de la agorafobia se lleva a cabo con terapia psicológica. El especialista, en un entorno controlado, tratará de que el paciente experimente aquellos estímulos que le provocan el malestar para que consiga entender que los mecanismos automáticos son falsos. Es decir: si una persona, cuando está al aire libre siente mareos y cree que se desmayará, el psicólogo buscará demostrarle que a ese mareo que se genera no le sigue automáticamente un desmayo. Para evitar la sensación inicial, existen diversos ejercicios de relajación.

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Referencias

Autor: Julián Pérez Porto. Publicado: 2015.
Definicion.de: Definición de agorafobia (http://definicion.de/agorafobia/)