Definición de tiroides

Para encontrar el origen etimológico del término tiroides, que ahora a continuación vamos a estudiar, hay que subrayar que hay que marcharse hasta el griego. Allí encontraremos que procede de la palabra thyreoeides, que se forma a partir de la unión de thyreos, que significa “escudo”, y de eidos, que es sinónimo de “forma”.

Tiroides

Se conoce como tiroides a la glándula neuroendocrina que está presente en el organismo de los animales vertebrados. Se localiza abajo y a los costados de la tráquea y de la parte trasera de la laringe, quedando abajo de la manzana de Adán en el caso de los hombres.

Esta glándula se compone de un par de lóbulos que recuerdan la apariencia de las mariposas, que están unidos por un istmo. En los adultos, la tiroides suele pesar alrededor de quince y treinta gramos. Se ocupa de producir hormonas y de regular la sensibilidad del cuerpo respecto a éstas.

El anatomista Thomas Wharton fue el primero en advertir la existencia de la tiroides, en 1656. A lo largo de la historia, se le atribuyeron diversas funciones que la ciencia pudo determinar, con el tiempo, que eran inexistentes, como su capacidad para lubricar la laringe o la de reservar sangre para dirigirla hacia el cerebro, entre otras.

Entre las hormonas que produce la tiroides, se destacan la tiroxina y la triyodotironina. La glándula, cuyo control está a cargo del hipotálamo y la pituitaria, también sintetiza la calcitonina (muy importante en la homeostasis del calcio).

Se conoce como hipertiroidismo al trastorno que se desencadena por la aparición de bocio tóxico a raíz de la secreción excesiva de una hormona conocida como TSH. El exceso de hormonas tiroideas incrementa el gasto energético ya que se aumenta el metabolismo.

No obstante, existen otras enfermedades del tiroides que revisten más o menos gravedad. Este sería el caso, por ejemplo, de la conocida como tiroiditis silenciosa que es fruto de la hinchazón de la mencionada glándula endocrina y de la que se desconoce las causas que la originan.

Entre mujeres es más frecuente que se produzca la mencionada patología que se muestra a partir de una serie de signos y síntomas tales como nerviosismo, calambres de tipo muscular, fatiga, pérdida de peso, irritabilidad, deposiciones frecuentes o intolerancia a lo que es el calor.

Asimismo no hay que olvidar tampoco la existencia de lo que es la tiroiditis subaguda que también se define por ser una hinchazón de la tiroides. En este caso aquella se produce en un paciente después de que el mismo haya sufrido una importante infección de lo que son las vías respiratorias como pueden ser las paperas o una fuerte gripe.

En este caso, dicha patología, que es bastante infrecuente, se traduce fundamentalmente a partir de un contundente dolor en el cuello. No obstante, también tiene otros síntomas tales como la fiebre, la ronquera, la debilidad generalizada o una palpable dificultad para tragar.

El hipotiroidismo, por su parte, surge por la presencia de anticuerpos antitiroideos que atacan la tiroides y hacen que se produzcan menos hormonas. Por lo general se trata de un trastorno genético y hereditario.

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