Definición de cloro

El vocablo griego chlōrós derivó en el francés chlore, que llegó a nuestro idioma como cloro. Así se denomina al elemento químico cuyo símbolo es Cl y su número atómico es 17.

Cloro

El cloro, que en la tabla periódica de los elementos forma parte del conjunto de los halógenos, se presenta normalmente como un gas de tonalidad amarillenta o verdosa que se caracteriza por su toxicidad. Se trata de un elemento presente en cantidades copiosas en nuestro planeta.

Tejidos de plantas y animales, yacimientos de sal y el agua marina tienen cloro. Es importante destacar que, en la naturaleza, no suele hallarse en estado puro debido a su tendencia a reaccionar rápidamente al estar en contacto con diversos compuestos y elementos químicos. Por eso aparece como cloratos, cloritos o cloruros.

Carl Wilhelm Scheele, un químico sueco nacido en 1742 y fallecido en 1786, fue quien descubrió el cloro en 1774. Scheele, sin embargo, pensó que el cloro era un compuesto con oxígeno. Recién en 1810 otro químico, el inglés Humphry Davy (1778-1829), logró demostrar que el cloro era un elemento químico.

El cloro, a través de diversos compuestos, tiene múltiples usos. Uno de los más frecuentes es la desinfección del agua. Al agua que se utiliza para llenar las piscinas, por ejemplo, se le suele añadir cloro. Esta sustancia también se emplea como pesticida y en la elaboración de plásticos, solventes, blanqueadores y tinturas. A continuación ahondamos en estos y otros usos más en detalle.

Además del agua de las piscinas, también el agua potable se puede mantener segura gracias a la química del cloro. Antes de que los gobiernos empezaran a tratar el agua con desinfectantes basados en este elemento, cada año morían cientos de personas a causa de enfermedades como la fiebre tifoidea, la hepatitis A, la disentería y el cólera, entre otras que se transmiten por medio del agua.

La acción del cloro en estos casos, específicamente cuando se usa en desinfectantes para el agua de las piscinas, se enfoca en destruir los patógenos capaces de provocar enfermedades, tanto las mencionadas en el párrafo anterior como las erupciones en la piel, la diarrea y el pie de atleta.

En el hogar también se aprovecha el cloro, en este caso en forma de un producto que sirve para desinfectar y blanquear la ropa y los muebles del baño y la cocina. Hablamos de la lejía diluida y algunas soluciones en agua, que actúan de forma eficaz contra los gérmenes presentes en varias partes de la casa que pueden generar enfermedades, entre los que se encuentra el norovirus.

En otro ámbito, el cloro sirve para proteger las plantaciones de las plagas, para garantizar la calidad y la abundancia de las cosechas, que luego se convierten en los alimentos del ser humano. Gracias a su uso es posible destruir la salmonela y el virus de E. coli, por citar tan sólo dos ejemplos.

También se utiliza el cloro para fabricar muchos de los medicamentos más usados en la actualidad, entre los que se encuentran los que sirven para calmar los síntomas de ciertas alergias, reducir los dolores propios de la artritis y disminuir el colesterol. En artículos propios de la medicina clínica también se puede encontrar el cloro; algunos ejemplos son los puntos de sutura, los inhaladores y las bolsas de sangre.

Constancio Cloro, por último, es el nombre con el cual se conoce a Flavio Valerio Constancio, emperador romano que ostentó los títulos de césar y augusto. Fundó la dinastía Constantiniana y ayudó a derrotar al usurpador Alecto, además de haber dirigido diversas campañas militares. Su muerte fue repentina y desencadenó el colapso del sistema de gobierno que había instaurado el emperador Diocleciano.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2016. Actualizado: 2018.
Definicion.de: Definición de cloro (https://definicion.de/cloro/)

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