Definición de colusión

La etimología de colusión nos lleva al vocablo latino collusio. La noción alude a un acuerdo ilícito que establecen dos o más partes con el objetivo de provocar un perjuicio a un tercero.

Colusión

En el terreno de la economía, una colusión es un convenio que desarrollan empresas que operan en el mismo mercado para coordinar acciones que les permitan reforzar sus respectivas posiciones y atentar contra las posibilidades de crecimiento del resto. Con una colusión, por ejemplo, dos compañías pueden acordar que cada una controle un sector del mercado mediante prácticas monopólicas, haciendo imposible el acceso a nuevos actores.

El psicólogo austriaco-estadounidense Paul Watzlawick (1921-2007), por su parte, utilizó la noción de colusión aplicada a la comunicación humana. Watzlawick refiere a la colusión como la situación que se produce cuando un sujeto busca a otro que le permita ratificar y consolidar su forma de ser.

La colusión, en este contexto, es un acuerdo –incluso no detectado– entre dos personas, a través del cual una le ratifica a la otra que ésta es como cree que es. En esta colusión, el individuo que pretende confirmar su modo de ser necesita a alguien que resulte como él quiere para que la relación pueda darse en el marco que pretende.

Puede decirse que la colusión implica el desarrollo de una relación complementaria: cada parte asume el rol que la otra necesita y renuncia a ciertas facultades o propiedades que delega. Los roles de quienes participan de una colusión están definidos y son estables, aunque no son totalmente rígidos ya que los vínculos son dinámicos.

El acuerdo que representa la colusión en el plano de las relaciones interpersonales es sutil pero, como cualquier otro acuerdo, supone que cada parte da algo a cambio de otra cosa. A simple vista, este concepto de la psicología puede parecer un tanto absurdo, siendo que la otra persona no puede desenvolverse con espontaneidad sino que actúa como nosotros deseamos que lo haga; sin embargo, para entender su existencia debemos pensar en aquellos roles que no se pueden consumar sin alguien que nos complemente.

En el libro titulado El arte de amargarse la vida, escrito por el propio Paul Watzlawick, el autor nos propone que imaginemos a un médico sin enfermos a los que atender, a una madre sin hijos a los que criar o a un presidente sin Estado que gobernar; según él, éstas serían “personas provisionales”, que solamente pueden volverse reales una vez que encuentran al consorte que lleve a cabo el papel que necesitamos. Sin la colusión, señala, vivimos a merced de nuestros sueños, que son irremediablemente vanos.

Watzlawick asegura que hay motivos bien definidos por los cuales un individuo puede estar dispuesto a desempeñar un rol determinado para nosotros. Quizás el más importante sea que el rol que debe desempeñar la otra persona para que nosotros seamos “reales” es el que ella misma desea desempeñar para producir su propia “realidad”.

Si no ahondamos en la relación, puede parecer que se trate de un “acuerdo perfecto”; sin embargo, esto sólo podría ser así si no se modificara en absoluto, y sabemos que la estabilidad absoluta es imposible. Si nos enfocamos en los dos primeros ejemplos mencionados anteriormente, los niños no pueden evitar crecer (y dejar de necesitar a sus madres como seres protectores) y los enfermos tampoco pueden evitar sanar.

De esta manera, no podemos impedir que surja el desencanto luego del entusiasmo inicial de la colusión y, finalmente, el intento de impedir el quiebre por todos los medios posibles. Watzlawick cita a Sartre hablando de relaciones perturbadoras y recíprocas, en las que las dos partes buscan librarse y someterse mutuamente.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2016. Actualizado: 2018.
Definicion.de: Definición de colusión (https://definicion.de/colusion/)

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