Definición de decencia

Decencia, del latín decentia, es el recato, la compostura y la honestidad de cada persona. El concepto permite hacer referencia a la dignidad en los actos y en las palabras. Por ejemplo: “No me gustan los espectáculos que trascienden los límites de la decencia”, “Encontrar un político con decencia es tan difícil como hallar una aguja en un pajar”, “Si el entrenador tuviera decencia, ya debería haber renunciado”.

Decencia

Es posible definir la decencia como el valor que hace que una persona sea consciente de la propia dignidad humana. Por eso, prefiere guardar su cuerpo, pensamientos y sentidos para evitar exponerlos a la morbosidad.

La decencia suele asociarse a la desnudez o a la provocación sexual. Un ejemplo común de persona indecente es aquélla que se muestra sin ropa o con vestimenta inadecuada en público y mantiene una actitud provocativa más allá de la intimidad.

Veamos algunas oraciones de ejemplo: “Es evidente que el hijo de la cantante no tiene ningún sentido de la decencia”, “Disculpa que te lo diga, pero ese traje de baño no resalta tu decencia”, “Tal vez no haya ascendido en la empresa porque siempre conservé mi decencia y no visité la casa del jefe”.

Al tratarse de una noción algo abstracta, puede resultar complicado explicarle a un niño qué es la decencia e instruirlo al respecto. Los psicólogos afirman que la decencia debe enseñarse en todo momento a partir del ejemplo propio, tanto en conversaciones como en los gestos, las actitudes y la vestimenta. Es importante trabajar en la difusión de este valor ya que los pequeños no tienen conciencia sobre las consecuencias de un comportamiento indecente.

DecenciaEn parte, la dificultad de enseñar a un niño el concepto de decencia en toda su extensión, reside en la pobreza que caracteriza la educación de los más pequeños; por lo general, la crianza está formada por una serie de mentiras y por la negación de muchas verdades, para evitar supuestos daños psicológicos causados por la exposición a ideas imposibles de procesar a temprana edad. De acuerdo con estos principios, hablar de desnudez y provocación sexual no es una opción viable antes de la adolescencia.

Sin embargo, una de las consecuencias más graves de ocultar los temas relacionados con el sexo a los más pequeños es la falta de recursos para defenderse de potenciales abusos a nivel mental y físico. Ha sido comprobado en numerosas ocasiones que los niños con conocimiento de la perversión humana y de los límites que deberían establecer a su entorno con respecto a la relación que mantenga con su cuerpo, tienen muchas posibilidades de salvarse a tiempo de violaciones y maltrato psicológico.

Por lo tanto, no cabe duda de la importancia de inculcar durante la infancia los conceptos que resultarán indispensables para el desarrollo de una vida sana en la adultez. Y la decencia, como se expone en párrafos anteriores, no sólo está relacionada con el plano sexual, sino que hace referencia al conjunto de acciones y de ideas que definen la calidad de una persona, sus inclinaciones en cuestiones como la justicia, la compasión y el respeto de la libertad ajena.

Parte de la complejidad de este concepto reside en el contexto y las circunstancias; por ejemplo, la acción de robar no siempre se mira con los mismos ojos, ya que si bien se considera indecente quien toma el dinero ajeno por mera codicia, quien lo hace para dar de comer a su familia recibe un juicio compasivo. No todos comparten esta visión, y existen límites para la doble interpretación: matar en defensa propia es aceptable, pero abusarse sexualmente de alguien o torturarlo durante meses en un cuarto oscuro, no.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2011. Actualizado: 2014.
Definicion.de: Definición de decencia (https://definicion.de/decencia/)
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