Definición de hiedra

El vocablo latino hedĕra llegó al castellano como hiedra o yedra. Así se denomina a las plantas trepadoras que pertenecen al grupo familiar de las araliáceas.

Hiedra

Como el resto de las araliáceas, la hiedra es fanerógama, angiosperma y dicotiledónea. Esto quiere decir que sus órganos reproductivos pueden verse en forma de flor (fanerógama); que sus carpelos desarrollan un ovario que contiene los óvulos (angiosperma); y que su embrión presenta dos cotiledones u hojas (dicotiledónea).

Las raíces de la hiedra brotan de su tronco y se fijan a los objetos cercanos. Sus hojas son verdinegras, mientras que sus flores son verdosas o amarillentas. Estas plantas también dan un fruto en forma de baya.

Es importante tener en cuenta que la hiedra no es un organismo parásito. Sin embargo, a causa de su follaje puede provocar daños e incluso ahogar a los árboles a los cuales se enreda.

Cuando crecen desde el suelo, las plantas no suelen superar los 20 centímetros de altura. En cambio, cuando pueden trepar por un árbol o alguna estructura (una reja, un muro, etc.), en ocasiones crecen más de 30 metros.

Gracias a su follaje perenne, las hiedras suelen cultivarse para cubrir paredes con fines ornamentales. En determinados lugares, de todos modos, hay especies de hiedra que se califican como invasoras, ya que pueden crecer sin control e invadir regiones silvestres.

La hiedra como planta ornamental es tan apta en decoración de interiores como de exteriores, ya que sus hojas soportan sin problema la falta de luz. Por fuera, es común usarla para cubrir fachadas y muros. Su origen es el continente europeo y tan sólo dos de sus pocas variedades son aptas para el cultivo en interior: la hiedra canaria (también llamada Canariensis) y la hiedra común (denominada Hedera Helix).

Una de las primeras preguntas que se hacen las personas interesadas en usar la hiedra para decorar el interior de sus hogares u oficinas es cuál es el mejor sitio para ubicarlas. Pues, dado que no requieren mucha luz para su desarrollo, sabemos desde el principio que no necesitamos colocarlas cerca de una ventana, y esto amplía considerablemente las posibilidades en comparación con otras plantas.

Claro que tampoco conviene dejarlas en partes muy oscuras, ya que esto puede provocar la pérdida de color de sus hojas. También es importante que el sitio escogido sea bastante húmedo y que por allí no pasen corrientes de aire.

HiedraOtra de las preguntas más frecuentes es cómo manipular la forma de la hiedra para obtener los resultados deseados. En este caso existen varios caminos, uno de los cuales es la poda; si bien esto ralentiza el crecimiento de la planta, la vuelve más compacta. También es posible clavar varias guías en el sustrato para que la hiedra adopte la forma que buscamos de una manera más natural.

No debemos abusar de la poda, sino practicarla un máximo de dos veces por año, especialmente en las épocas de más calor o bien cuando estemos por cambiar la hiedra de maceta. Ambas prácticas son favorables para la fuerza de los tallos y la densidad de las hojas. La mejor época para trasplantarla es la primavera, y se recomienda hacerlo cada dos años como máximo.

Cabe resaltar que las bayas de la hiedra son tóxicas para el ser humano. Por eso su ingesta provoca vómitos, diarrea y otros problemas intestinales. En dosis muy altas, incluso puede generar un paro cardíaco.

Para los perros, las vacas y otros animales, la hiedra también es venenosa. Algunas aves, por el contrario, consumen las bayas y luego contribuyen a la dispersión de las semillas y a la propagación de la planta.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2018. Actualizado: 2019.
Definicion.de: Definición de hiedra (https://definicion.de/hiedra/)

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